El Málaga, enjuiciado por su entorno


Tras el tropiezo en casa ante el Villarreal, parece que de manera espontánea ha surgido un acuerdo en el entorno malaguista para poner en jaque no solo el juego del equipo, sino también ciertas decisiones de Juande Ramos que han hecho tambalear la estructura blanquiazul de esta temporada.

Todo eran elogios en pretemporada, con un equipo que había recuperado el gol, un juego que no disgustaba y la guinda transformada en la continuidad de Camacho. Pero el empate 'aceptable' en la Rosaleda ante Osasuna, la imagen en Barcelona con empate incluido y la derrota ante Villarreal han encendido a buena parte de una afición que no ve señales de evolución y cambio en un equipo que a estas alturas debía de estar algo más rodado.

Y arrastra el Málaga problemas del pasado, con una más que evidente falta de gol y un centro del campo poco ordenado; basta ver el abismo que separaba a Camacho de Recio y a las constantes idas y venidas del teórico delantero, Sandro, al que se le veía poco clara su función dentro del terreno de juego.

Tampoco la defensa inspiraba la confianza de otras veces. Mucho menos cuando poco o nada se hizo para corregir la banda derecha, auténtica autovía del Mediterráneo por la que el equipo castellonense hizo carrera.

Se exige solución inmediata, un cambio, un movimiento que dé alas al equipo, que le sirva como revulsivo para salir del bache y sumar de a tres. Algo necesario para todos, pero mucho más para un equipo que debe creerse lo que tiene entre manos. En Las Palmas, nueva oportunidad.

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