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El mal trago psicológico del Vélez


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Qué mas da ahora si el problema es este o aquel. Lo único cierto es que el equipo no gana, que mentalmente no está bien y que no es, ni por asomo, aquel conjunto que encandiló en la primera vuelta. ¿Los motivos? de sobras conocidos. Las noticias fueron helando al personal hasta dejar la caseta como una auténtica nevera no frost. Y no hablamos de que se hayan o no ido los mejores, eso es discutible, pero no hay duda que cualquier baja, como alta, hace mella en un banquillo.

La puntilla de este equipo, que ya navegaba contracorriente, fue la dimisión de Carlos Fernández Tello. Nunca es cómoda la destitución de un técnico. La dimisión lo es menos. Tuvo sus motivos, obviamente, y la realidad del Vélez, a partir de ahí, comenzó a empañarse. Lo menos malo de todo esto es que al equipo se le exige estar arriba y no la permanencia, por lo que hemos avanzado algo.

Así que con esa cautela y enmedio de una dolorosa transición, Llega un Funes que poco a poco se está haciendo con el vestuario, sus costumbres y también con un equipo que no es cualquiera. Porque los noventa años del Vélez pesan para todos y el entorno no es fácil. El viaje hasta final de campaña será complicado y de eso Francisco Funes sabe bastante. ¿Quién dijo que fuera fácil? Aunque nadie advirtió tampoco de su dificultad.

Y el domingo, el Loja. Será el remate a una situación complicada o la mejor forma de salir del atolladero. Para rizar el rizo, típico del balompié, sumamos la destitución del tecnico lojeño y la llegada al banquillo de su segundo, que ya compartió silla con Funes y que ahora se enfrenta, como buen amigo, para intentar hacer valer su trabajo contra un Vélez herido.

La solución, como siempre en el fútbol, pasa por ganar. De lo que no hay duda es que a día de hoy se ha confirmado que todo pasa por una simple cuestión de psicología. Y ahí va eso.


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